domingo, 9 de julio de 2017

Ella

Madura inocencia y serenidad avispada. 
El motor y la calma que necesita mi alma. 

Sonrisa de luz que ilumina mis sombras. 
Tatuada en mi piel y en mi vientre tu aroma.

Tu recuerdo en mi pecho, tu mirada mi sueño, 
tus abrazos mi fuerza y tus besos mi aliento.

Ni contigo ni sin ti, porque tú eres mi centro, 
tus pasos mi camino y mis huellas tu ejemplo. 

Paz y guerra, guerra y paz. 
Sonrisas y lágrimas, amor incondicional. 

Somos dos, somos una. 
Unidas por siempre y caminando juntas. 

Dejaremos el orgullo, el mio y el tuyo, 
que no conduce a nada y solo nos separa. 

Estaré siempre a tu lado, acompañándote en silencio, 
te prometo las estrellas pero perdona cuando no llego.


Tú y yo, yo y tú y ese vínculo eterno, 
ese vínculo mágico que es solo nuestro.


Ella y mis momentos, rincón para ella, momentos en mi rincón


domingo, 2 de julio de 2017

Solo si respiro...


Porque este jamás me rompe, me quema, 
me ahoga, me mata... 

Porque el nunca más me asfixia, 
me duele, me parte el alma... 

Porque no por no ver he dejado de sentir, 
no viendo me hundo y el abismo no acaba...

Mentía el que dijo que si no se ve 
no se siente cuando es no verte lo 
que me hiere y desgarra.

Porque la vida no vuelve, 
es como el tren que se escapa y me 
pierdo en las vías en el túnel del alma... 

Porque una despedida siempre es corta aunque haya sido muy larga y nunca son suficientes los recuerdos que sangran.


Solo duele cuando respiro en los momentos en mi rincón

miércoles, 14 de junio de 2017

Cumpleaños sin cumplir

Y pasaran los días deprisa, corriendo, uno detrás de otro sin detenerse, como hasta ahora, como siempre y seguirás sin estar. El ya no estar es definitivo, por mucho que el tiempo pase los relojes no reculan y lo perdido no regresa. 

Lo que se va para siempre significa jamás y toca vivir con ello, sin ella.

Alguien dijo que la vida nos la prestan sólo por un ratito y ese rato por mucho que sea nunca es suficiente y tantos años a tu lado parecen siempre pocos cuando siento la ausencia, cuando la melancolía me llena el alma.

Siento la brisa y no sé si me acaricias con ella, el sol brilla y no sé si estás sonriendo o lloras cuando llueve mirando lo que dejaste atrás. No sé si hay o no hay, si todo acaba sin más o continua diferente. Muchos dicen, otros piensan pero nadie lo contó jamás. Y mientras todo sigue porque el ciclo es infinito, eterna eternidad que avanza como si nada pasara a su alrededor. Y yo que aún soñaba abrazarte un día ahora he visto que ya no estás. No estabas pero quería pensar que sí, ahora asumo que no puedo engañarme.

Relojes y calendarios marcando el paso que no se detiene aunque a veces parece que todo se paró, imposible de aceptar que ya no importa... Objetos inanimados que podrían contar historias y se mantienen indiferentes a lo que ocurre, recuerdos en las paredes, en cada pequeño rincón, adornos que adornan melancolía, fotografías que ya no se repetirán... Silencio, confusión y reflexión al ver que partimos sin nada. Bienes que nos parecen indispensables y de pronto ahí se quedan abandonados, sin más, sin una explicación, sin tiempo de despedidas, con olor a recuerdos y dolor de añoranza y con destino desconocido, rodeados de almas rotas, de lágrimas de pena y sollozos de resignación. 

Habrán días en los que parezca que celebrar no tiene sentido aunque todo sigue sin preguntar, avanza sin detenerse y es absurdo anclarse en el tiempo. A pesar del dolor, de la pena, la tristeza y la añoranza hay un legado que crece, que merece vivir cada día con intensidad y recordad los valores compartidos, las lecciones que nos enseñaste y la fuerza que transmitiste.


Hoy será unos de esos días en lo que habrá que mirar adelante cuando no apetece levantar la cabeza, porque era yo y después tú, cada año sin fallar y ahora después de mi no habrá nada, sólo el recuerdo, tu recuerdo sin poder evitar una amarga sonrisa por tanto amor y tanta tristeza... sea como sea siempre será tu día aunque nos hayas dejado con este vacío así que Feliz Cumpleaños, que no cumple más, allá donde estás. En nuestros corazones estarás todos y cada uno de los días de nuestra vida


miércoles, 31 de mayo de 2017

Donde quiera que estés

Claro que tengo montones de cosas para decir de ti pero no he sido capaz. Espero que me perdones, quizá si lo hubiera preparado hubiera podido...me hubiera gustado decir lo especial que eras pero así de pronto no me iban a salir las palabras, las lágrimas tenían más fuerza en ese momento. Lo siento, lo siento de verdad. Un pesado dolor me atravesó al ver que no iba a ser capaz de cumplir con la confianza que en mi depositaban. Sé que hubiera sido un bonito homenaje, sé que era un momento para dedicarte aunque en realidad tampoco hacía falta decir nada porque los que allí estábamos ya sabemos cómo eres. 

Espero que me perdones por no despedirte con bonitas palabras como te mereces. Lo peor es que tenía tantas cosas que decir, tenía ya tantas frases en mi cabeza para dedicarte con calma en una carta de despedida... pero ese día no estaban escritas y desde mi cabeza y mi corazón directamente como salen ahora, en ese momento no podían salir, no lo podía verbalizar sin dejar de llorar.

Podría haber hablado de cómo eras, de tu apariencia que muchos coincidíamos que para nada iba acorde a tu interior. Con ese semblante serio e incluso frío y distante demostrabas cariño a mucha gente. Sin necesidad de besos y abrazos todo el mundo sabía cuánto les querías. Ahí estabas siempre. Tú, que podías parecer la más frágil o necesitada por tu situación familiar, ayudabas a todo el podías.

Podría haber hablado de tu vida. Has luchado muchísimo tú sola siempre por tus niñas que eran pequeñas y cuando ya no lo eran tanto también. La vida te ha puesto varias piedras en el camino y te puso una prueba muy dura que superaste con esfuerzo. Quizá tanto dolor te puso una coraza de hierro para aguantar lo que viniera, para no derrumbarte cada vez que pensaras en él o vieras esas caritas inocentes mirándote sin entender el por qué. Quizá también ver el dolor de esa madre rota o esos hermanos que lloraban te dio fuerza para coger las riendas de una familia que sufría dejando a un lado siempre tus propios sufrimientos. Quizá todo eso explica tu apariencia inexpresiva, quizá sin ese escudo no podrías haber salido adelante pero en realidad había que rascar muy poco para descubrir lo que había debajo. Con tus escasas palabras cariñosas demostrabas con creces cuánto te importaban los tuyos porque ya dicen que las palabras se las lleva el viento y los actos son los que quedan y ahora quedan muchas cosas. 

Podría haber hablado de todas esas cosas que nos quedan de ti. Nos has dejado tantos recuerdos... Ya sé que es ley de vida, ya sé que has vivido muchísimos años y te hemos podido disfrutar mucho, ya sé que has disfrutado de hijas, nietos y bisnietos y has participado en todos los saraos que te decíamos, ya sé que tengo mucho que agradecer a la vida por tenerte con nosotros tanto tiempo. Lo sé y lo haré. Ahora duele, ahora mi yaya no está y todo lo demás sobra. Ahora justamente hay tantos momentos y tantos recuerdos que te vamos a echar mucho de menos porque en cada momento de nuestras vidas ahí estabas y tu ausencia ahora se va a notar a menudo. Pero sé que un día las lágrimas darán paso a las sonrisas en cada recuerdo, en cada imagen. Sé que un día la paz que ahora sientes llenará también mi alma y podré agradecer de corazón tanto que nos has dado.

Podría haber hablado de lo acompañada que te fuiste, de las despedidas que por ahí han pasado. Estos días tan difíciles hemos estado con mucha gente y no paraba de escuchar tantas cosas buenas, tantos momentos en los que tú estabas presente en sus vidas, tantos sacrificios que has hecho, que aún te he querido más si cabe. No era amor de nieta solamente, no era sólo un sentimiento o una percepción subjetiva, era una realidad. Has sido grande y sé que las que todos ellos te dedicaban no eran palabras que se dicen por decir cuando alguien nos deja, sé que eran palabras sinceras de todos los que allí estaban. Lo decían sus ojos, sus gestos, sus lágrimas, su dolor escondido detrás de una sonrisa al recordar. 

Podría haber hablado de tu discreción. Parecía que pasabas desapercibida, no quisiste nunca llamar la atención, parecía que eras un miembro más de una gran familia pero en realidad eras un pilar y un nexo de unión muy importante dentro de esa familia. Una familia que por sangre no era tuya pero en la que sé que has dejado un hueco tan grande como lo has dejado en mi corazón. Y por su puesto en la tuya también, tu sangre también llora tu pérdida. Aunque en la distancia en el día a día estabais unidos de corazón.

Gracias por estar, gracias por luchar, gracias por transmitir tanto sin pretenderlo sólo con tu ejemplo. Gracias por querernos, por cuidarnos, por mimarnos aunque fuera a tu manera más distante y desapercibida. Has sabido hacernos llegar tu amor, sentir que importábamos. Gracias por todo, gracias por tanto.

Donde quiera que estés, siempre estarás conmigo. 


Te quiero

momentos en mi rincón