miércoles, 17 de agosto de 2016

Y se dice en un momento pero ya van 18

Tal día como hoy empezó nuestra historia. En realidad había empezado un año antes sin yo saberlo, un "mal paso" que me cambió la vida.
Hoy esta relación cumple la mayoría de edad y ya casi llevo más tiempo contigo que sin ti, en realidad en mi vida ya estabas mucho antes así que no sería erróneo decir eso de "toda la vida contigo".
Y aquí estamos, lo que si me dicen no me creo, ocurrió. Tú y yo. Impensable. Pero pasó y pasaron los años también a tu lado. Y con ello la madurez, la experiencia, la superación... Perder unas cosas para ganar otras. 
Ahora mirando atrás pienso en la responsabilidad que adquirimos demasiado pronto pero el amor a veces no es racional y éramos muy maduros así que, con mucho esfuerzo, seguimos adelante. 
Una hipoteca, una familia, cambios laborales...nada es lo que era, nosotros no somos los que fuimos. Hemos crecido juntos, de la mano, y supongo que eso ha hecho de nosotros quienes somos. Imagino que creciendo separados hubiéramos sido diferentes. Ni mejor ni peor, diferentes. Otros sueños y otras vidas. Eso ya no lo sabremos. 
Unos niños que se convirtieron en adultos, un "vamos a intentarlo" que originó una nueva vida. Altibajos muy difíciles que remontamos uno tras otro. Y así pasan los días, los años, escribiendo cada página del libro de nuestra vida, cerrando capítulos y a por otro nuevo, un continuará que va continuando. 
Seguridad en momentos de miedo, un hombro para cada lágrima, un abrazo al despertar, una mirada cómplice cuando los vemos jugar, empujarme ante la indecisión y frenarme en mi escasa impulsividad a veces no acertada... A veces dándome la mano, a veces incomprendida, pero asumo que sin entenderme yo es imposible que tú puedas hacerlo. A veces ausente, a veces presente pero aquí sigues. Aquí seguimos. Cruzando caminos y en cada nuevo cruce tomando una decisión conjunta, la correcta o la equivocada pero en la misma dirección. 
Hasta que se acabe el sendero o hasta el próximo cruce... Quién sabe? El hombre de mi vida? De momento y cada día todos estos años el hombre de mi presente, el único, el de la vida que estoy viviendo.
Te quiero mucho, muchísimo y más 

lunes, 8 de agosto de 2016

Soy

A veces para avanzar hay que detenerse y mirar, hay que pensar y valorar, hay que recordar de dónde vienes para saber a dónde vas. Y aquí en mi rincón me voy a parar un momento para averiguar quién soy.
Soy una sonrisa de una niña que montaba en bicicleta, soy la complicidad de una hermana apretando el Rec para grabar canciones, soy un recuerdo de una cama que volaba con una bola mágica... 
Pero también soy una lágrima un día en danza por unas crueles palabras abofeteando la inocencia.
Soy un espejo que se tapa hoy pero mañana se multiplicó por 1000 a mi alrededor.
Soy resultado de una decepción con él y una decepción contigo amiga, soy de nuevo otro golpe adolescente cuando hubo otro que tampoco fue...
Soy un leer a escondidas y un montón de diarios secretos.
Soy exigencia y soy raciocinio. Soy todo o soy nada. Soy un controlar que me descontrola.
Soy una y dos y tres y cuatro y así un montón de amigos y soy una y dos y tres y cuatro y otros tantos que ya no. 
Soy tú y soy tu risa, soy descubrir y soy la ilusión, soy un gracias porque fuiste una tabla, soy un remar juntos y aquello que conseguimos.
También soy unos meses negros, una noticia que no quería oír y soy, por ello, fuerza y madurez. 
Soy un tiempo perdido o una decisión tomada. Soy hoy aquello que fui o aquello que no.
Soy una sonrisa que un día se perdió en algún momento que esperaba ser.
Soy una clave sonando y unos tacones al ritmo del son. Soy unos brazos que intentan dejarse llevar y una mirada cómplice y desconectar juntos de un mundo real. 
Soy un poste que todo lo aguanta, soy para que tú puedas ser.
Soy un recuerdo de dolor en las entrañas y traición en el corazón.
Soy un abismo y su caída y un aferrarme y renacer.
Soy implicación y soy frustración.
Soy inquietud y soy un perdón guardado.
Soy dudas que me queman y miedos que me paralizan.
Soy quien da y quiere recibir, quien escucha y también necesita del resto.
Soy risa y soy llanto.
Soy seguir y soy otra caída. Soy una nueva meta y un abandono en el camino. Soy otra vez más quien busca y no encuentra.
Soy quien no quiero y no sabe quién quiere ser. 
Soy quien te quiere aunque se empeñe en dudarlo. Soy quien te mira y aún no entiende el por qué. 
Soy un sueño cumplido y por cumplir ése que aún busca.
Soy unas palabras que brotan solas y otras que no quiero pronunciar.
Soy muchos pensamientos y pocos resultados.
Soy explorador de caminos para al final perderme en la espesura.
Soy tú... Soy ella... Soy él... Quizá sola ya no soy nada y entonces no sé qué soy. 
Soy un poco de todo esto y de otro poco que aún no entiendo que es. 

miércoles, 20 de julio de 2016

Corazón partido

Se dice que cuando tienes varios hijos compartes tu corazón, pero no estoy de acuerdo. Compartes tu amor, compartes una vida, compartes unas enseñanzas, compartes momentos y experiencias pero el corazón no se comparte...el corazón se parte y te duele cada una de tus mitades.
Porque junto a la increíble magia que supone ver a tus hijos juntos está en el otro lado de la balanza vamos a decir la pena de lo que pierdes o mejor dicho lo que sacrificas de cada uno de ellos por separado. Es muy duro emocionalmente porque sin querer elegir ni poner a uno por encima del otro pasas el día haciéndolo y la sensación no es agradable. El mayor el principe destronado, el pequeño el superviviente que va a remolque.
Quizá es por la edad de ella, complicada. Los separa un abismo de necesidades, de preferencias y conocimientos, quizá un par de años antes o quizá con uno solo hubiera sido diferente pero en estos momentos hablamos de idiomas muy muy distintos...

En una mitad tú, mi princesa, mi tesoro, mi cómplice, mi motivo para haber luchado todo y más, mi motivación para tantos cambios y tanta improvisación en mi vida planificada al milímetro...
En la otra tú, mi pequeño duende, el príncipe de mis sueños, la prueba que he tenido que superar, mi reto, la sonrisa que me hace babear, ese abrazo que tanto cuesta...

Juntos sonríen, se buscan, se miran, cómplices de travesuras y risas, se calman y se alteran mutuamente, se quieren con inocencia, con dulcura,...
Pero son independientes, dos individuos con sus vidas y sus necesidades, dos personitas que necesitan su espacio y su atención y a veces es complicado...

Me duele mirarte, princesa, y ver lo mayor que te has hecho en este año y lo poco que me he dado cuenta. Me duele no tener apenas minutos en mi nueva rutina para dedicar a jugar contigo. Me duele ver tus llamadas de atención sutiles y no poder responderte como necesitas. Me duele pensar en cómo has cambiado y preguntarme si es normal del proceso de crecimiento o todo esto te ha hecho cambiar. Me duele tener que dejarte a medias en muchas cosas porque él me necesita en ese momento. Me duele darme cuenta que quizá he pagado contigo más de una vez mi agotamiento, el estrés al que he estado sometida...

Me duele mirarte, duende, y pensar en el poco tiempo que tengo para hacerlo. Me duele no poder pasarme horas contigo en brazos sin hacer nada más, sintiendo que no me importa si se para el mundo como sentía con tu hermana. Me duele no dedicarte más momentos de juego porque tú no te enteras y ella también me necesita y a ella le afecta más. Me duele ver lo rápido que has crecido y lo lentamente que estoy aprendiendo yo a ser madre doble. Me duele perderme tanta magia de los primeros meses. Me duele pensar que ya dormirás luego, o puedes comer un trozo de pan mientras gano tiempo porque tú hermana necesita que la llevemos y recojamos del cole o extraescolares o cumples...que ya tiene su pequeña vida social y hay que seguir con la rutina...me duele ver como vas a remolque de ella sin derecho aún a tu propia infancia...

Me duele, princesa, sentir a veces que algo se ha roto entre nosotras porque ya no somos tú y yo para todo, ahora otro apéndice de mi cuelga entre nosotras. Me duele pensar que los minutos pasan y los días se van y lo que hemos perdido será difícil recuperar. Me duele enfadarme contigo continuamente por cosas relacionadas con tu hermano "no despiertes al tete" "no grites que duerme" "no lo cojas en brazos" "no le quites las cosas a la fuerza"...y un largo etc que creo no debería decirte para no fomentar tus celos pero a veces no puedo pararme a respirar.

Me duele, duende, sentir que me ahogas con tu necesidad de cuidados y atención y el sentimiento de culpa posterior por sentirlo. Me duele no poder disfrutar de cada avance que haces en esta época porque estoy demasiado ocupada con tanto ajetreo. Me duele no poder compartir contigo cosas que hice con ella. Me duele que tus avances no son novedad y no los vivo con la magia de la primera vez. Me duele sentir a veces que te has metido entre una magia especial que había entre tu hermana y yo y otras en cambio me apena pensar que es ella la que no nos deja crear nuestra propia magia.

Me duele no poder llegar a los dos, me duele la sensación de que uno me está quitando al otro. Pero lo que más duele es pensar que no hay excusas, que no hay suficientes motivos, que aunque todas esas cosas sean reales y objetivas aquí el adulto soy yo, el papel de madre es mío y al fin y al cabo sois solo niños que simplemente vivís, sentis y expresais. Me duele sentir que lo daba por superado pero el exámen de madre es largo y complicado y no sé si al final aprobaré la asignatura más importante de la vida.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Fin de una etapa especial

Hasta aquí. Se acabó. Punto y final a una etapa, punto y seguido en mi vida...
Alguien me dijo una vez que tenía que escribir cartas de despedida a todo aquello que acababa porque es necesario cerrar puertas para poder avanzar y creo que esta es una carta muy necesaria y muy importante. 
Se acaba un año mágico, un año irreal para enfrentarme a mi nueva y verdadera vida con todo lo que ello conlleva. He vivido dedicada plenamente a vosotros y aún así ahora me doy cuenta de lo poco que lo he aprovechado, me ha sabido a poco, necesito teneros cerca más tiempo, necesito seguir viendo vuestra sonrisa cada mañana y nuestras peleillas rutinarias siempre por las mismas cosas pero no es posible. 
Hubo momentos que no disfruté por pequeñeces que te complican, mejor dicho que nosotros dejamos que nos compliquen, y ahora me arrepiento del tiempo perdido que no volverá. Habrán otros pero diferentes, esos no volverán... crecéis cada minuto que pasa y no quiero perdérmelo pero tampoco puedo hacer otra cosa, con toda la pena de mi corazón en breve me levantaré camino a mis nuevas rutinas y os dejaré atrás. Sé que a mi vuelta vais a estar esperándome, sé que me vais a querer igual y vais a abrazarme con fuerza como si no hubiera pasado nada, como si no me hubiera separado de vosotros durante tantas horas... habrán cosas y momentos que ya no compartiremos y sé que esto a vosotros también os supone un cambio. Nuevos horarios y nuevas rutinas y sé que este ritmo de vida os puede afectar, sé que os hará crecer más rápido y tendréis que adquirir nuevas responsabilidades que no sé si son justas para vuestra edad. Realmente la respuesta la sé, no es justo. No es justo que paséis tantas horas al día sin los padres, que vayáis de un lado a otro como marionetas para cuadrar horarios...hoy con los yayos, hoy extraescolares, hoy comedor, hoy aquí, hoy allí, hoy mamá no está y papá si, al otro al revés, pasado mañana no hay nadie en casa...no es justo para vosotros y no es justo para nosotros. Nos perdemos tantas cosas unos de los otros...y a vuestras edades hay tantas cosas que es la primera vez y que no podremos vivir juntos... No es justo, es triste.
Ahora no debo mirar atrás, estos meses pasaron y nada se puede hacer de lo no vivido ni lo de no aprovechado. Ahora solo mirar adelante y sobrevivir las horas en la distancia pensando en la sonrisa de vuestra cara en el momento de vernos y ese abrazo que no tiene precio